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La Favorita: Retratos del Siglo XVII en Pleno Siglo XXI

Una lucha constante cargada de celos, sacrificios y manipulaciones es la nueva obra cinematográfica presentada por el director griego Yorgos Lanthimos, estrenada en Nueva Zelanda a mediados del 2018. La película está inspirada en el del pintoresco reinado de Anne, en el siglo 18. Se encarga de representar un poco del contexto de la época, plagado de grandes calamidades en una Gran Bretaña enfrentada con Francia por una guerra motivada debido a la sucesión española. Es un filme biográfico contado desde un punto de vista que raya en lo fantástico sin descarrilarse de su origen.
Con un elenco de alta envergadura conformado por Olivia Colman (Ganadora del Oscars a mejor actriz por su interpretación de Anne), Rachel Weisz y Emma Stone, se llega a profundizar en una trama donde sus actuaciones son impecables y repletas de mucha pasión.
Todo gira en torno a la vida y reinado de Anne (Olivia Colman), una mujer que toma el trono de Gran Bretaña a principios del siglo XVII. Desde el inicio podemos notar la frágil salud de la reina, por lo que Sarah Churchill duquesa de Marlborough (Rachel Weisz), quien es su confidente más cercana y amante, se encarga de tomar decisiones importantes, dentro de las cuales está la de seguir en guerra con Francia y el aumento de los impuestos para poder continuarla.
También se cuenta con Abigail Masham (Emma Stone), prima de Sarah Churchill quien llega al reinado como sirvienta para posteriormente convertirse en mano derecha de Sarah, hasta que su relación se fractura puesto a que ambas querían conquistar el corazón de la reina para así cumplir sus metas personales. Lo que hace evidente que ninguna de las dos siente afecto por la reina Anne sino que desean ejercer control sobre ella por medio de la manipulación para conseguir lo que desean.
Sarah Churchill muestra un carácter fuerte y autoritario sobre la reina, quien entre sus enfermedades y aflicción por la pérdida de 17 hijos herederos al trono, no desea imponer autoridad, al contrario, se refugia dentro de su habitación con sus conejos, que llevan los nombres de sus hijos fallecidos. Por lo tanto, Sarah puede facilemente influir en la perturbada personalidad de esta y conseguir lo que quiere de ella, con un objetivo principal: “proteger a la nación”. Con la llegada de su prima, Abigail, el mundo de la duquesa es trastocado. La joven sirvienta con muestras sutiles de cariño y amabilidad logra conquistar a la reina y demostrarle que puede tomar un poco más de independencia dentro sus decisiones. También consigue que la reina le preste más atención, convirtiéndose en su favorita hasta la muerte de la misma.
Carreras de patos, bailes excéntricos y hasta arrojarle comida al personal del reinado por diversión son algunas de las imagenes que aluden al teatro de la crueldad. Esta película nos muestra una realidad alterna a lo padecido por los habitantes de Gran Bretaña de ese siglo, una elite resguardada por una burbuja social de riquezas.
Su gran fotografía la llevó a conseguir varias nominaciones por esta categoría. Lanthimos solo uso luz promovida por las velas en tomas dentro del castillo, desarrollando sutiles cinceladas de originalidad y percepción. Un ejemplo es la escena del baile donde la reina siente celos de la forma en la que Sarah baila con un hombre de la corte. Se aprecia lo bien lograda que está la iluminación y el uso de colores, que poco se salen del banco, negro y rojo.
El humor negro característico de este director tampoco se hizo esperar, entramando escenas que son dignas de aplaudir con el uso de tonalidades que crean un ambiente lúgubre pero a su vez revitalizado por la imposición de poder que se demuestra satirizando una crueldad propia de la época, aunque rara vez relatada.